El búho que padecía de insomnio

Por Isaac / hace 7 meses / 0 Comentarios ».

En un lugar muy lejano de un país de ensueño, vivía un pequeño búho que padecía de insomnio. Los búhos descansan y duermen de día y de noche como las estrellas y las bombillas, permanecen despiertas.

El búho que padecía de insomnio

Es normal encontrar búhos en la rama de algún árbol o cerca de una bombilla de la calle, el búho es noctámbulo. Hugo, el búho, dormía de día por horas, cerraba sus ojitos cuando llegaba el sol, y más tarde avanzado el atardecer y comenzaba a oscurecer, sus grandes y hermosos ojos color ámbar, llenos de luz, se iluminaban para resplandecer en la noche.

Cierto día, Hugo, el búho, intentó cerrar sus ojitos para dormir y descansar, y por más que lo intento no podía dormir. Al despuntar la mañana, y aparecer el sol, Hugo, volvió a prepararse para dormir, y tampoco pudo pegar el ojo en toda la noche.

Pasaron los días y Hugo, el búho, seguía sin dormir, estaba irritable y de muy mal genio, tanto que en lugar de ulular, decía Sshhhhh! Hugo el búho ahora por las noches, dormía y en el día no podía descansar. Se preocupó.

Fue al doctor y este le diagnosticó: Insomnio Anticipado en búhos de poca edad. Un viejo búho que les escuchó conversar, estaba inquieto porque quería hablar con Hugo, el búho, que padecía de insomnio, y al terminar la consulta se les acercó.

Les narró su historia, de cómo siendo un búho, también sufrió de insomnio. Contó que él se había escapado del bosque, pues ya estaba cansado de la soledad de la noche… Voló fuera del bosque y conoció a una farola del parque, que al igual que él permanecía despierta en las noches y por el día dormía.

De ella aprendió que los días eran mucho más divertidos. De día, podía escuchar el reír de los niños cuando jugaban en el parque, el canto de los pájaros, la brisa suave de las tardes de otoño, y mirar el atardecer, eso hizo cambiar sus noches por días.

Regresando al bosque, les contó a sus compañeros búhos, y le recomendaron que fuera a la ciudad y así lo hizo, recogió todas sus pertenencias, que eran pocas, y llegó hasta el parque donde estaba la farola.

Pronto el búho, se fue sanando, ya descansaba de día con los ruidos que la ciudad le brindaba y por las noches, él con su suave y acompasado ulular, agradaba a todos en el lugar.

El búho que padecía de insomnio y el viejo búho, hicieron una bonita amistad y siguiendo el consejo del anciano búho, se mudó cerca de una plaza de la ciudad.

Todas las noches Hugo, solía ulular y por el día, descansaba con el trinar de los pájaros y el reír de los niños. Así fue como el búho que padecía de insomnio se hizo mayor y nunca más estuvo de mal humor.

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