23 julio, 2014

Adiós Rosmery

rosRosmery era una niña de cinco años muy alegre y amable con todas las personas, ella siempre se la pasaba jugando y le gustaba mucho que otros se acercaran para jugar con ella en el jardín. Un día mientras jugaba en la calle, una anciana se le acercó y le regaló una muñeca algo extraña pero muy atractiva para la pequeña. La mamá se Rosmery siempre le había dicho que no podía recibir regalos de extraños pero la pequeña poco caso le hizo.

Rosmery apareció con la muñeca en su casa y sus padres al verla tan feliz no vieron el problema a que se quedara con ella. Esta pequeña siempre la incluía en sus juegos y no dejaba que nadie tocara esta fabulosa muñeca. En un hermoso día Rosmery estaba jugando con su muñeca en el parque y un muchacho le gritó y le dijo que se fuera porque él quería jugar con sus amigos.

Al día siguiente todos los vecinos estaban consternados porque el joven apareció muerto en el camino a su casa. Los días pasaban y Rosmery nunca dejaba su muñeca, sus padres ya se estaban empezando a preocupar porque no la quería dejar ni un minuto del día.

Rosmery se sentía muy triste por los regaños de sus padres y se la pasaba llorando todo el día. Una noche en la casa solo se escucharon unos gritos muy perturbantes y al día siguiente encontraron a los papás de Rosmery muertos.

La niña había quedado sola en el mundo y siempre se la pasaba callada. Todos sentían lastima por ella porque pensaban que estaba muy traumatizada, sin embargo nadie sabía que ella ahora era una niña malvada y fue quien asesinó a sus padres. Un día mientras todos los niños del orfanato jugaban, ella tomó la muñeca frente a la chimenea y le dijo: “Adiós Rosmery” y la incineró por completo.

Se dice que el alma buena de la niña Rosmery se quedó atrapada en aquella muñeca y el cuerpo de la niña fue invadida por el mal.