11 julio, 2014

Amigos para siempre

niñoAngie era quizá una de las niñas más lindas de toda la escuela y siempre le gustaba compartir con todos sus amigos mientras les sacaba una gran sonrisa. Ella siempre era alegre, amable, cariñosa y muy tolerante con todos los que la rodeaban ya que le encantaba estar tranquila y ver como otros eran tan felices como ella.

Un día a la escuela llegó un niño muy diferente a todos los demás, él no podía escuchar  ni hablar porque sufría desde muy niño un problema de salud que le impedía hacer estas funciones comunes. Todos los niños de la escuela empezaron a sentir lastima por el chico y no soportaban que fuera diferente,  lo excluían de los juegos e incluso era objeto de burlas de algunos.

Angie no soportaba ver la cara triste del niño y sin importar lo que le dijeran sus amigos, ella nunca lo dejaba solo y procuraba hacer cosas divertidas con él para que no se sintiera triste. Ambos empezaron a crear una amistad muy especial y con el paso de los días, Angie empezó a entender perfectamente las señas de su amigo.  Cada vez la comunicación era mejor y todos se quedan admirados al ver cómo se divertían sin importar las condiciones.

Un día los papás del niño decidieron irse de la ciudad y Angie se tuvo que separar de su amigo. La despedida fue muy triste para ambos pero prometieron que algún día volverían a verse.

La promesa nunca se olvidó y pasaron muchos años sin que los dos se pudieran ver. Angie ya era una joven hermosa y con el mismo carisma; un día mientras caminaba vio a lo lejos a alguien que le recordó mucho a su amigo; ella de inmediato recordó la promesa y corrió para abrazarlo y recordarle que nunca lo había olvidado.

Él se puso muy contento y le agradeció por haberlo hecho feliz tanto tiempo sin importar la distancia. Con ella conoció la verdadera amistad y por encima de su discapacidad pudo ser feliz al compartir a su lado.