2 diciembre, 2016

El ánima del Pica Pica

Hace muchos años, pero muchos en verdad, se corrió la anécdota de que un sencillo camionero, quien viajaba por las carreteras de los llanos, tuvo la idea, no muy buena, de robarle al ánima del Pica Pica

Este relato en realidad sucedió, y es que esa ánima, tiene una historia muy particular. Fue un soldado que participó en la guerra federal, allá por los años de mil ochocientos.

El soldado, luego de haber escapado de sus contrarios, muy mal herido, no quiso entregarse a la muerte, y pensó que si se mantenía de pie, ni animales de rapiña, ni el hombre podrían terminar con él, y tal vez le rescatarían sin fallecer. Así pues, se quedó parado apoyado a un árbol, murió sin descomponerse.

ánima del Pica Pica

Cierto día, muchas semanas después, pasaba por allí un campesino, que al verlo parado, se asustó tanto que salió corriendo. Al percatarse de que el soldado no lo siguió, regresó a ver qué pasaba. Regresó y se dio cuenta que estaba muerto. Apoyado en su escopeta, de uniforme de caudillos de la época. Le revisó y encontró la identificación con un nombre: José Zambrano.

El hombre le dio al ánima, cristiana sepultura. Acerca de él, se hicieron historias de curaciones milagrosas que el ánima concedía. Creció la devoción. Donde lo habían enterrado, hicieron una capilla, y luego, por su frente pasa una carretera.

En realidad, esta ánima cumple, las personas que la veneran al recibir la gracia o milagro, le llevan flores, velas y colocan entre sus ofrendas títulos universitarios, vestidos de novia, placas, y caja de velas para el que desee, prenda una en agradecimiento.

El camionero, quien al principio le robó al ánima del Pica Pica sus velas, vivía en un caserío muy retirado en el llano, no había electricidad, y él necesitaba las velas. Llegó de un viaje, y en un descuido del cuidador, se llevó una caja de velas a su camión.

Se sube a este, arranca el motor y habiendo conducido unos metros, el camión se apagó, no respondía al encendido. El señor camionero, insistía y una, dos hasta cinco veces, revisó motor, gasolina, bujías… y nada aparentemente, nada. Ya comenzaba a caer la noche y escucho: devuelve la caja de velas al ánima del Pica Pica.

Y créanlo o no, al regresar al camión, este prendió. Es así como el señor camionero entendió que a las ánimas no se les roba.