Caperucita roja

Por Isaac / hace 1 mes / 0 Comentarios ».

No podemos negar que cuando decimos la palabra “cuento” enseguida viene a la mente la caperucita roja y el lobo. Es un antiguo cuento infantil que ha pasado de boca en boca y de padres a hijos, comenzando en Europa y luego, junto a la inmigración se fue extendiendo por todo el mundo.

Su origen es medieval y muestra claramente lo que era la concepción del mundo en aquel tiempo. Era seguro estar junto al pueblo donde habitaban todos, porque salir del camino e irse al bosque era realmente peligroso.

Veremos ahora uno de los mejores cuentos para niños de la historia.

El cuento de caperucita roja

Caperucita era una pequeña niña que amaba a su abuela, quien vivía en el medio del bosque, y siempre que podía la ayudaba con las tareas de la casa y se quedaba a tomar el té con ella por las tardes.

Un día la madre de Caperucita le preparó unos ricos pastelitos y otras cosas deliciosas para que se lo lleve a la abuela, y era especialmente necesario que vaya, puesto la mujer se encontraba muy enferma.

Camino hacia el bosque se cruzó con el Lobo Feroz, quien muy astutamente le preguntó hacia donde iba. Caperucita, un poco inocente, contó que iba a lo de su abuelita que estaba enferma y todo lo que tenía en la canasta.

Entonces el astuto zorro la invitó a jugar una carrera hasta la casa de su abuela. Además, le dijo que le daría ventaja, corriendo él por el camino largo y ella por el corto. Pero, le indicó los caminos al reves por lo que el Lobo llegó y se comió a la abuela. Rápidamente le quitó las ropas y se las puso, metiéndose en la cama haciéndose pasar por ella.

Mientras tanto, Caperucita se distrajo recogiendo flores por el camino olvidando la prisa por llegar a la casa de la abuelita. En aquel momento un cazador percató que algo raro sucedía, puesto que había visto al lobo hablando con la niña y era raro que ella tome un camino diferente, por lo que decidió seguirla.

Finalmente, luego de un buen rato llegó Caperucita y golpeó la puerta.

– ¿Quién es? Dijo el lobo con voz temblorosa como si de la abuela se tratara

  • Soy yo, Caperucita
  • ¡Adelante nietita, por fin has llegado! Dijo el  lobo

Cuando Caperucita entró, fue directo a la habitación y se sorprendió al ver diferente a su abuelita.

  • Abuela ¡que ojos tan grandes tienes!
  • Sí, es que así puedo mirarte mejor
  • Abuelita ¡que orejas tan grandotas tienes!
  • Pues claro, es para escucharte un poco mejor
  • Pero abuelita, ¡que dientes tan enormes tienes!
  • ¡Si! ¡Son para comerte mejor!

Al finalizar esta palabra el Lobo devoró a Caperucita, pero quedó tan pesado y lleno que se durmió en la cama de la abuela.

En ese momento llegó el cazador, sabiendo que algo raro sucedía. Entró y la abuela y Caperucita no estaban por ningún lado, pero el lobo sí, y muy dormido y gordo.

  • No hay duda, Caperucita y la abuelita están en el estómago de este malvado lobo, dijo el cazador

En ese momento, el hombre sacó su cuchillo y abrió la panza del animal, liberando a las dos que aún estaban vivas.

Para darle un buen castigo el cazador tomó varias piedras y se las colocó en el vientre del lobo, y luego se la cosió.

Al otro día, el animal fue al río a beber agua y estaba tan pesado que se cayó y ahogo.

De esta manera, se sacaron de encima para siempre al malvado lobo.

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