2 diciembre, 2016

Elizabeth no quería navidad

Elizabeth no quería navidad porque siempre veía a sus amigos compartir con sus familias, tener grandes cenas, recibir regalos y tener muchos abrazos y besos de sus padres, sin embargo, las navidades y casi todos los días de ella eran muy solitarios, su mamá solía estar en la calle todo el día, apenas llegaba, hablaba unos minutos con ella y luego se iba a dormir.

Elizabeth no quería navidad

La primera semana de diciembre estaba en clases, la maestra le mandó a sus alumnos hacer la carta para Santa Claus, todos sus compañeros se mostraron de inmediato emocionados, unos querían muñecas, otros carros, otros el último juguete que salió por televisión; ella se amargo, tomó su lápiz al principio rompió la punta, tuvo que sacarle punta de nuevo, su carta empezó así:

Elizabeth no quizo navidad, y también Elizabeth no quería navidad ¡nunca!, no me traigas nada.

La dobló y guardó en su bolso, al llegar a casa su niñera, una adolescente que solo se sentaba frente al televisor con el celular en mano apenas la miró y le dijo que ya estaba listo el almuerzo, le ordenó que comiera y se encerrara en su cuarto, sin que la molestaran.

Elizabeth cumplió, se le olvidó dejar la carta bajo el arbolito y se escondió en su cuarto, no tenía mucho que hacer y se quedó dormida, estaba muy adormilada cuando de pronto sintió algo tocarle el hombro insistentemente, sus ojos se abrieron como platos al ver que su pequeña muñeca de madera era la que hacía tal acto, la muñeca cruzó los brazos y la miró con el ceño fruncido:

– “Elizabeth no quería navidad”- leyó la última parte de su carta, su voz era aguda y cómica – me parece la peor carta que han escrito para Santa Claus desde hace años
Pero es la verdad, todos pasan sus navidades felices y yo nunca comparto esa emoción, eso solo lo hace la época más triste, además mamá nunca está en casa
Ven a ver esto – le gritaron.

Fueron al televisor de la sala, ya no estaba la niñera, la muñeca lo prendió, lo que primero apareció fue la mamá de Elizabeth en la pantalla, ella se veía cansada, sus ojeras morada llegaban hasta sus mejillas y su postura era jorobada, primero trabajaba limpiando en un hotel, luego tenía veinte minutos libres y no almorzaba, sino que se desplazaba a su segundo trabajo de vendedora que le exigía estar parada todo el día y al final del día llegaba para estar sólo con ella.

No crees que tu mamá se esfuerza lo suficiente para mantenerte bien – dijo la muñeca – Ahora lo sé, lo único que quiero de navidad es un abrazo de mamá y dormir junto a ella en su cama

Sonó la cerradura de la puerta y se abrió la puerta de inmediato Elizabeth le dio un fuerte abrazo a su mamá, ella traía un pequeño dulce para Elizabeth y pronto se fueron a dormir, en la cabecita de Elizabeth estas eran unas navidades sencillas pero muy felices.