3 abril, 2014

La liebre y la tortuga

La liebre, una vez se jactaba de su velocidad antes de los otros animales. “Aún no he sido golpeado”, dijo él, “cuando yo extenderé mi máxima velocidad. Reto a cualquiera aquí para competir conmigo.”

La tortuga dijo en voz baja: “Acepto el reto.”

“Esa es una buena broma”, dijo la Liebre, “Yo podría bailar a tu alrededor todo el camino.”

“Mantenga su jactancia hasta que lo hayas derrotado,” respondió la tortuga. “Vamos a correr?”

la liebre y la tortuga

  Así que un curso se fijó y se dio comienzo. La liebre corrió casi fuera de la vista a la vez, pero pronto se detuvo y, en la creencia de que la tortuga no lo pudo atrapar, se acostó en el camino para tener una siesta. La tortuga nunca por un momento se detuvo, pero continuó con un ritmo lento pero constante recto hasta el final del curso.

Cuando la liebre se despertó de su siesta, vio la tortuga justo al lado del poste que gana. La liebre corrió tan rápido como pudo, pero ya era demasiado tarde. Vio la tortuga había llegado a la meta. Entonces dijo la Tortuga:

“Lento y constante gana la carrera.”

Esto nos enseña que en la vida uno no debería ser presumido, no subestimar a la gente y siempre ser muy humilde con aquellos que son tus amigos.

La tortuga nos enseñó que la paciencia es imprescindible para la victoria, uno tiene que ser constante en lo que se hace en la vida si es que uno quiere llegar lejos y triunfar en la carrera de la vida.

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