1 septiembre, 2014

La princesa fea

princesaCaroline era una princesa muy especial con unos sentimientos muy nobles y un corazón muy grande que siempre estaba dispuesto a ayudar a quien lo necesitara. A pesar de aún estar muy joven, la princesa era muy inteligente y siempre se destacaba por encima de las demás princesas que sólo se preocupaban por su belleza. Caroline casi nunca se interesó por lucir bien físicamente sino más bien por sorprender con sus cualidades y talentos.

Las princesas del reino vecino le envidiaban mucho su inteligencia y para hacerla sentir muy mal siempre la criticaban por su apariencia y le decía que ella era muy fea, que jamás ningún príncipe en el mundo podría fijarse en ella con su cara tan fea. Caroline ya no soportaba tantos insultos y empezó a preocuparse por todas esas cosas feas que le decían para que se sintiera muy mal.

Un día mientras lloraba en su cuarto, pidió en medio de su llanto que por favor le dieran la virtud de la belleza, sin embargo, una bella hada apareció y le dijo que la mayor belleza siempre era la del corazón y eso tarde o temprano lo iba a comprobar.

La princesa pensó que la hada no había querido concederle su deseo, pero al mismo tiempo pensó que ser buena persona le había dado amigos verdaderos que no la criticaban ni la hacían sentir mal por lo que ella era.

Un día había una gran convivencia entre los reinos vecinos para que los príncipes se conocieran con las princesas y empezaran a mirar a cual tomar por esposa. Ese día las princesas se pusieron sus mejores atuendos y sin duda lucían radiantes. Caroline prefirió un atuendo no tan elegante y quiso lucir como ella siempre era.

Una de las princesas del reino vecino quedó flechada al ver a un apuesto príncipe que llego de una tierra muy lejana, ella quiso bailar con él pero de repente vio como él se acercaba a Caroline para invitarla a bailar. La princesa vecina se puso muy furiosa y corrió a decirle que porque no a elegía a ella que era más hermosa.

El príncipe se puso muy molesto y le dijo: – “Elijo a Caroline porque es la princesa más hermosa en toda la fiesta, ella con su sencillez y humildad con todos ha logrado cautivarme”.

Caroline se sorprendió y se enamoró con esa respuesta del príncipe, porque vio que sí se podían fijar en ella sin importar su belleza.  Ese día Caroline y las demás princesas entendieron que sólo son princesas feas aquellas que se creen más que las demás y que creen ser las más bellas.